viernes, 2 de octubre de 2009

Opinión: Lo dificil de tomar una postura política

Hoy estuve leyendo sobre política.
Lo aclaro porque no es, al menos últimamente, el tópico que más me llama. Pero hoy, por esas casualidades que las redes sociales suelen presentarnos, leí sobre política.

Me di cuenta que uno tiene un cierto conjunto de valores incorporado, y que muchas veces no somos conscientes de todos ellos. Se me vienen a la cabeza muchas palabras: Vida, libertad, Estado, Izquierda/Derecha, empresa, capital, Nación (esa que se escribe con mayúscula), Pueblo (idem), etc.

Ordenar todas esas palabras y sus significados nos va a dar una buena idea de nuestra postura política. Hablo de política, pero hablo de relaciones, hablo de leyes y hablo de significaciones. Un sociólogo probablemente me retaría.


No es mi idea enumerar las ventajas y desventajas de todos los modelos políticos habidos y por haber. De eso se encargó mucha gente ya, con capacidad mucho mayor que la mía para dilucidar cada palabra y cada valor que mencioné.

Me interesa hablar de algo más íntimo. De la relación de uno con la política.


Aristóteles dijo que somos animales políticos. Yo creo que, para pensar en eso, hay que re definir la palabra "política". Política como relación entre las personas, como esquema de valores que poseemos y que creemos básicos para la convivencia comunal.
Pero ¡hay tanto significado agregado en esa palabra, en estos tiempos!. Poder, decisión, corrupción, capital, oligarquía, proteccionismo... conceptos enteros, con definiciones de dos o más carillas, son asociados inmediatamente a una sola palabra. Esto es una de las cosas que signa muy fuertemente nuestra relación con la política, su propia definición. No la del diccionario, la que nuestra propia cultura le dio.

Y así dejamos de hacer política. Porque, ¿cómo hacer para compartir una opinión de algo, si la misma definición ya es diferente entre las partes?. Lo único que nos queda es meternos en argumentos infinitos sobre esa definición, sobre cuánto debe abarcar, cuánta responsabilidad tiene. Una palabra que implica responsabilidades, capacidades únicas y poder.


Vale también analizar nuestra relación con el gobierno, con el estado y con la nación. Esas que se escriben en minúscula, porque son tangibles y, como nos damos cuenta, no representan esos ideales de los que tanto se escribe.

Porque al final, somos prejuicio. Llenamos de significado a cada parte de lo que podríamos llamar "público", y mientras el significado engorda, nuestra vista se nubla. Y eso también es un tema aparte, nuestra vista.

En este momento somos gobernados. Tenemos un estado. Y da para argumentar si tenemos una nación, pero se supone que la tenemos. Pero, la pregunta básica acá es, creo yo, ¿tiene un valor esto?. Hablar de buen gobierno, mal gobierno. Hablar de una Nación Fuerte, de un Estado. Engordar el significado para cargar de importancia al objeto es una herramienta ideológica, y nubla el pensamiento. Nubla la vista.
Vemos al gobierno, pero pensamos que no tiene que ser gobierno, tiene que ser Gobierno. y esa sutil diferencia es abrumadora, porque ya no es la misma cosa la que estamos analizando.

Y nos alejamos. Porque el gobierno no es Gobierno, el estado no es Estado y la nación nunca fue Nación.


Caigo en la tentación del típico servidor público que, tapado hasta la nariz de significados, termina diciendo "Es así...". Eso es cierto, Es Así. Pero eso es tan obvio (y por ende, tan innecesario) como la primer palabra del título de este artículo. Esa necesidad de aceptar la realidad por como es, o por lo que nuestra nublada vista ve, es parte de nuestra relación con la realidad misma.
Quien diga lo contrario, levante la voz y sostenga: "no, no es así", será calificado de idealista, soñador o, en el peor de los casos, de político.

Yo siempre me sentí un soñador. No por serlo, eso sería decir mucho de mi. Sino porque al expresar mi opinión, todo mi entorno me califica como uno.


Nuestra sociedad necesita un buen oftalmólogo. En mi caso, algunas materias de mi carrera tienen ese objetivo. Es un buen primer paso. Pero no alcanza con eso.
El par de anteojos que nos receten lo tenemos que usar. Y cuando veamos lo que ahora no nos deja ver esta miopía semántica, es nuestra responsabilidad tomar una postura frente a la realidad.


Guido

jueves, 22 de enero de 2009

Opinión: Islas Malvinas

Las islas Malvinas es uno de los temas más tocados por los políticos de hoy en día en este país para generar euforia entre sus seguidores. La condena por crimenes de guerra, el juicio y castigo, los feriados nacionales... Se hace mucho, pero se habla poco.

Hablemos de historia. Qué son las islas Malvinas?
Las islas Malvinas son dos islas a 480km de la costa Argentina. Estas islas pertenecían al gobierno español previo a la independencia Argentina de 1816. Junto con la independencia, las islas pasaron a ser parte de Argentina hasta su nueva ocupación británica en 1833. Desde entonces son un archipiélago británico, y sus habitantes son considerados británicos.

Lo que todos sabemos también es que en 1982 el presidente Galtieri decide tomar por la fuerza las islas y envía a un ejército formado por jóvenes sin entrenamiento ni experiencia de guerra a tomar los territorios. Esta guerra dura 2 meses después de los cuales Argentina se rinde y continua el mandato inglés en las islas.

Desde entonces se han levantado monumentos a los caídos y se han procesado, por esto y muchos crímenes mayores, a los jefes de la junta militar del proceso. Pero el típico patriota Argentino, con vista nublosa y el orgullo flameante de su bandera y su patria, sigue gritando "las Malvinas son Argentinas!".


Y las Malvinas... son Argentinas?

Geográficamente hablando, sí. Tanto como Uruguay podría serlo también, si no fuera por Artigas y varios conflictos en las épocas de independencia española.

Culturalmente hablando, definitivamente no. La gran mayoría de los isleños es de decendencia británica y el idioma oficial es el inglés.


Pero de nada sirve, desde Argentina, decidir a qué país le pertenece el territorio. Así como todas las antiguas colonias europeas se convirtieron en estados mediante revoluciones locales, los malvinenses son los que decidirán ser un estado o ser parte del Reino Unido.


Esta realidad, tan simple y básica, le es inadmisible al típico patriota Argentino. Le es imposible aceptar que un habitante de las islas no quiera ser parte de Argentina, que desee seguir siendo "dominado" por el "imperialismo inglés". Poco después de esas frases sin sentido que se habrán gritado por las calles en 1817 y en 1982, citará a Maradona y al famoso gol de "La mano de Dios", e insultará en criollo para que el inglés no le entienda.

Las islas Malvinas son un claro ejemplo de la gente que elige bandos en disputas ajenas. Las Malvinas son de los malvinenses, y ellos decidirán su representación. Y si me lo preguntan a mi, qué bien vienen eligiendo!


Guido.

Sobre el flujo de información

Claramente estamos viviendo una época en donde tenemos la posibilidad de informarnos sobre una infinidad de cosas. Podemos saber qué sucede en la otra punta del globo en segundos, y con un par de 'clicks' del 'mouse'. Eso está generando cambios enormes en la forma en que las sociedades se organizan, sea política, economía, religión... cada parte de nuestras vidas se ve afectada por este flujo de información. Podemos comparar lo que sabemos y lo que vemos y vivimos diariamente con lo que otros saben y viven en otras partes del mundo. Podemos decidir sobre esta información, así como decidimos sobre la que vivimos. Podemos compartir esta información, podemos compartir nuestra opinión sobre esto. Podemos tergiversar esta información, publicarla nuevamente, podemos ser parte de esta vorágine informativa sin darnos cuenta.

O podemos ser parte consciente de esto.

Esta nota es una reflexión, una opinión, un voto público y personal al análisis y al filtro.
Necesitamos controlar el caos informativo que nos rodea. Necesitamos que nuestras palabras no se vean afectadas por tendencias, que nuestra vista no se vea nublada por sensacionalismo. Necesitamos ver. Necesitamos comunicarnos. Y más que nada, necesitamos ser conscientes de la manipulación del torrente informativo.

Suceden muchas cosas internacionalmente que pueden movilizarnos. Es importante, tanto para las relaciones entre cada uno de nosotros como para nuestra propia paz interior, poder filtrar esta información.

Es algo que todos saben. Lo hemos hecho diariamente, pero a veces nos dejamos llevar por títulos en negrita o por palabras impactantes y olvidamos filtrar, olvidamos pensar. Y nos dejamos llevar por una ola de tendencias políticas, de opiniones ajenas, de desconocimiento. Y esta vorágine de información se convierte en un caos des-informativo, creemos estar informados pero en realidad, es solo la punta del témpano lo que llegamos a dilucidar.

Por eso, les pido a todos y cada uno de los que leyeron esta nota, que se informen. Sí, que se informen. Pero no dejen de informarse. Y si algo los moviliza, busquen más información. Lean, investiguen. Nunca se cansen de buscar, consulten con otra gente, busquen fuentes diferentes. 
Esta sociedad tiene el poder del conocimiento. Lo tiene a su alcance, sin costo alguno más que el tiempo que le tome absorberlo. Aprovechemos. Hagamos el cambio, seamos la sociedad informada, heredera de la era de la información.


Guido.